El Salvador sigue siendo uno de los países con mayor inequidad de América Latina y eso a pesar de que forma parte de los países de renta intermedia. El 30% de la población vive aún por debajo del umbral de la pobreza. La tasa de homicidios, que en años recientes llegó a ser una de las más altas del mundo, se redujo a aproximadamente 1,9 por cada 100 000 habitantes en 2024, consolidando al país como uno de los más seguros de la región. La emigración y el éxodo rural, afectan principalmente a los jóvenes que buscan nuevas oportunidades, alimentando los números suburbios de la metrópoli de San Salvador y las mafias ilegales que gestionan la emigración a EEUU.
El trabajo de ACTEC responde concretamente a esta problemática y se suma a las prioridades del Gobierno de crear una sociedad equitativa y sin pobreza extrema. Para ello es esencial reducir las desigualdades favoreciendo la inserción socio económica de los colectivos más vulnerables mediante el apoyo a la formación profesional y la formación empresarial de calidad.
Nuestros beneficiarios
Los jóvenes, las mujeres y los microempresarios de las comunidades rurales de Zacatecoluca (La Paz), y de los barrios de San Salvador y Santa Tecla.
FUSAI es una ONG creada en 1993 para promover y apoyar a las microempresa del sector informal de las zonas rurales y urbanas para asegurar su productividad y sostenibilidad y fortalecer el tejido productivo gestionado por los grupos más vulnerables. FUSAI es un actor fuerte en su país y pone en marcha proyectos pilotos e innovadores para impulsar el sector de la microempresas y combatir la pobreza y las inequidades.
Siramá fue fundada por un grupo de mujeres salvadoreñas que deseaban garantizar la formación para promover los derechos y la emancipación de la mujer. A través de la formación humana y profesional de las mujeres provenientes de los suburbios, Siramá desea desarrollarles competencias y habilidades para que puedan encontrar empleo por cuenta ajena o generar su propio negocio, y llevar acabo su propio proyecto de vida.